Desde que el desde este miércoles ex Primer Ministro británico David Cameron abrió la caja de Pandora convocando a referéndum en febrero para cuestionar la salida del Reino Unido de la Unión Europea ha sucedido lo que el financiero e investigador estadounidense Nassim Nicholas Taleb definió en su día como la Teoría del Cisne Negro o “el impacto de lo altamente improbable», que formula la existencia de eventos inesperados de gran magnitud y consecuencia con un papel relevante en la Historia, la Ciencia, las Finanzas o la Tecnología. Estos hechos, considerados extremadamente atípicos, tienden a tratar de explicarse por retrospección dado que por su carácter improbable las personas individual y colectivamente son ciegas a sus consecuencias hasta que devienen. De este modo, en su objetivo de reforzar la posición del Reino Unido ante la UE en materia de soberanía de territorio y política migratoria social y monetaria, y regulación bancaria Cameron pasó por alto que el tiro podía salirle por la culata, como así sucedió, provocando que el 23 de junio se organizase un revuelo en toda Europa y cundiese el caos en los mercados mundiales con la confirmación del “Brexit”.
Las razones a favor de la salida de la UE que decidieron a los británicos eran la elevada carga fiscal a la que se ven sometidos, junto con la presión regulatoria de la UE y la pérdida de control fronterizo sumado a un creciente -y preocupante- rechazo a la imigración (ya no extracomunitaria sino también europea), que fue en síntesis el arma más esgrimida durante el debate en la calle. Pero obviaron la debilidad a la que se expondría su país fuera de la Unión Europea, que ocasionaría un aislamiento económico, en cuestiones de seguridad, medio ambiente, así como la pérdida de los beneficios asociados a la pertenencia al Mercado Único Europeo y la movilidad de la población. De este modo y al ser la principal condición de la Unión Económica Europea la libre circulación de personas y mercancías entre los estados miembros, nos encontramos ante un nuevo paradigma para las personas que quieran ir a trabajar al Reino Unido y viceversa, ya que resurgirán limitaciones (¿visados, plazos?). El resultado económico es inminente: a la actual depreciación de la libra a sus niveles más bajos desde 1985 se sumará la dificultad para trabajar en Gran Bretaña y mayor necesidad de acogida hacia el resto de países. El control del gasto salarial por la afluencia de emigrantes se disparará y entrará en inflación. (Espiral salarios –precios). La salida de la UE les obliga a renegociar políticas institucionales (como la modificación del Derecho Laboral) y comerciales con Europa, que requerirán incluso años y a las que la desairada Unión Europea no se muestra muy proclive. Ello conllevará un estancamiento en las inversiones e irremediables daños a las startups y empresas digitales (que se verán fuera del mercado digital único europeo, disminuyendo el beneficio de las filiales españolas en Reino Unido por la devaluación y los cambios regulatorios) como también todas las dinámicas comerciales implicadas.
LA INFLUENCIA DIRECTA EN ESPAÑA
Según el más reciente informe de la consultora AFI, el Reino Unido es el quinto mercado mundial para las empresas españolas, dado que supuso el 7% de exportaciones en 2015, y a su vez España tiene en su balanza comercial con este país un superávit del +1,1% del PIB. Las consecuencias del Brexit son por tanto de un impacto contundentemente negativo dado que se estima que un 30% de nuestras PYMES se verán afectadas.
IMPORT-EXPORT
La devaluación continuada de la libra respecto al euro (ya del 10% y los expertos estiman que alcanzará un 20%) junto con una mayor complejidad en la operativa comercial, con aranceles en operaciones a partir de 150 euros e imposición del IVA del 21% sobre el valor de la importación hará menos favorable el comercio entre proveedores y clientes por el incremento de los costes. Ello hace prever una disminución de PYMES españolas en el mercado inglés –hoy un 7%, siendo el quinto mercado exterior más relevante- debido al encarecimiento del import-export por todas las tasas arancelarias que redundará en una significativa caída de las ventas por disminución de la competitividad. Esto sin mencionar que habrá productos que queden fuera de la regulación europea y no podrán ser adquiridos legalmente por no llevar el sello CE de conformidad.
TURISMO
Teniendo en cuenta que, según un reciente informe del «World Travel & Tourism Council», el 16% de toda la economía española proviene del sector de los viajes y sus vinculaciones, la depreciación de la moneda inglesa no depara nada bueno en el sector turístico patrio. Los británicos lideran las llegadas a España con más de 15,5 millones el año pasado según el INE, cuatro más que Francia y 5 que Alemania. Es decir, una cuarta parte de todos los viajeros recibidos eran británicos y se dejaron en España 14.507 millones. Por más que los británicos perciban que las vacaciones son un gasto de primera necesidad según todas las encuestas, a todas luces una caída del poder adquisitivo junto con las restricciones fronterizas se percibiría en el número, el gasto desembolsado y el tiempo de estancia.
SECTOR INMOBILIARIO
El sector inmobiliario español, que se apoyó en los últimos años en la demanda extranjera de segunda residencia en España, también se verá afectado al reducirse la capacidad de compra de los inversores ingleses.
Según los datos del Colegio de Registradores, los británicos encabezan la compra de vivienda de extranjeros en España con un 21% de las adquisiciones en 2015. Y ese apartado se verá claramente amenazado.INVERSIONES ESPAÑOLAS
La inversión de las empresas españolas en Reino Unido prácticamente duplica la de las compañías británicas en España. Mientras que las sociedades españolas poseían un stock de inversiones por 62.117 millones en 2014, las británicas tenían invertidos 36.670 millones en España. Y eso se traduce en que ese año las 340 empresas españolas ubicadas en las islas facturaron 30.414 millones, registraron un beneficio de 6.348 millones y generaron 75.217 empleos. Las 437 empresas británicas sitas en España obtuvieron una cifra de negocios de 31.480 millones, unos resultados de 928 millones y mantuvieron 98.019 puestos de trabajo, según la Secretaría de Estado de Comercio.
Entre las firmas españolas en Reino Unido destacan Santander, Sabadell, Ferrovial, Telefónica e Iberdrola; Vodafone, IAG, Altadis, BP y GlaxoSmithKline, entre las británicas en España.
Respecto a las relaciones comerciales, al principio, una rebaja de la libra encarecerá las exportaciones españolas a Reino Unido, las cuales ascendieron en 2015 a 18.231 millones. Sectores españoles presentes en el mercado británico como las empresas medioambientales, farmacéuticas, de infraestructuras y transportes, comunicación, agroalimentarias, de producción energética, bienes de consumo y servicios así como startups lo notarán.
RECOMENDACIONES
En una situación de incertidumbre y de alto impacto como ésta lo prudente es esperar a ver cómo queda el nuevo marco de relaciones comerciales entre EU-UK (¿modelo cooperativo en la línea del europeo-americano o de adhesión al Espacio Económico Europeo como Noruega?), pero planificando desde ahora las posibles contingencias y elaborando un estudio del impacto de la salida en la PYME. En este sentido, convendrá evaluar la apertura de nuevos mercados para suplir la caída de ventas o el bloqueo comercial, siendo los dos mercados de elección Asia y Latinoamérica, donde ya existen sinergias internacionales. También es un buen momento para fortalecer las relaciones con la UE (Alemania, Francia) o ampliar horizontes hacia Corea del Sur, China, Japón y EEUU.
Para ello, desde ARXÓN ESTRATEGIA brindamos asesoramiento como consultoría fiscal y mercantil, financiera y de gestión operativa con experiencia en mercados internacionales, a aquellas empresas con endeudamiento, operaciones import-export con Reino Unido y/o en libras.
Ofrecemos asimismo asesoramiento en procesos de internacionalización que puedan verse afectadas, por el sector de construcción, o compra venta de equipos, como también empresas del sector turismo con clientes, proveedores o con intereses comerciales en Reino Unido.
